VAN. DE VIAJE AL MUNDO JOVEN

Sinopsis de los micros

Vamos a la par de las juventudes que van. Buscándose a sí mismas, construyen desde el encuentro y las oportunidades. Todos, juntos y por separado, protagonistas de una trayectoria azarosa, un rumbo singular de jóvenes que se piensan y actúan con la misma fuerza. La pasión por los proyectos propios, el contagio con los de los otros: la idea de andar y experimentar vida en cada viaje. Con esperanza intacta y una solidaridad enorme, las juventudes ponen manos a la obra o inventan lo que está por venir. Vamos con ellos, que VAN.

 

6 capítulos de 9 minutos / 2014 / Cultura / Medio Ambiente / Jóvenes

  • Realización y guion: Andrés Magariños
  • Producción: Juan Cruz Revello, Ivana Verdi
  • Conducción: Juan Manuel Verdún
  • Coordinación de contenidos: Marcial Sorazábal
  • Animación: Facundo Nuño
  • Diseño: Tomás Ramayón
  • Coordinación general: Cecilia Vallina
  • Producción general: Paula Valenzuela
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El mundo, el futuro y el cambio están entre sus principales temas y preocupaciones. Las generaciones más jóvenes abordan estas problemáticas desde la acción, le ponen el cuerpo y le suman su halo de creatividad, para que la ecología o la sustentabilidad no sean diferentes formas teóricas y se conviertan en formas de hacer en la práctica concreta. “La posibilidad surgió cuando teníamos quince años y comenzamos por preguntarnos cómo era que queríamos vivir en el futuro”, explican los protagonistas.

Un grupo de jóvenes pensó su propio mundo en la construcción de una casa de barro en Oliveros, donde cultivan sus propios alimentos y repiensan su entorno. Por su parte, desde la universidad un grupo de estudiantes se anima a pensar las diferentes formas de desarrollo de la ingeniería sustentable. “Nos conocimos todos en la facultad, estudiábamos juntos, y estábamos relacionados con la sustentabilidad. Nos dimos cuenta que estábamos la mayoría estudiando lo mismo y con ganas de hacer algo relacionado a eso”, dicen.

La búsqueda es, sin dudas, por otros mundos posibles, y así aparece el RAP: el sistema de Recital a Pedal.

Las redes, la virtualidad y la realidad son los ejes de este nuevo capítulo de VAN. Las generaciones más jóvenes viven nuevas formas de vincularse a través de Internet, donde moldean los encuentros y configuran espacios sin precedentes hasta el momento. La pregunta es, entonces, ¿cómo influyen estas tendencias en el encuentro cotidiano? Los encuentros reales se suceden y se difunden por las redes, un espacio que redefine la realidad e invita a pensarla de otra manera, donde el trabajo grupal, las propuestas culturales y la creatividad también se dan cita.

Un par de centros culturales formados por jóvenes generan un espacio nuevo desde donde ensayar una respuesta. Un primer grupo, desde la localidad de Ibarlucea, muy cerca de Rosario, organiza jornadas de Cine a la Reposera, con una serie de proyecciones en la plaza principal y en los diferentes barrios de la región, donde se reúnen personas de todas las edades a compartir un momento frente a una buena película. El segundo grupo, desde Alcorta, prepara una bicicleteada nocturna por el pueblo para concientizar sobre las normas de tránsito entre los más jóvenes.

La participación política y la construcción de la realidad son los ejes que recorren este nuevo capítulo. Los jóvenes entienden de qué manera puede mudar su realidad y cómo los cambios sociales y políticos en todo el mundo, a través de la persecución de sus ideales, operaron en todas las épocas de la historia: desde el Mayo Francés hasta El Cordobazo. “Nosotros somos parte de la historia, con el cuerpo, la palabra, el arte: nosotros construimos historia. En el momento en que podamos hacernos cargo de esto, también podremos transformarlo”, dice una de las chicas. 

Esa lectura permite generar un nuevo encuentro, donde los jóvenes y los ideales participan en sus centros de estudiantes. Desde un Instituto de Danza y un colegio secundario, se tejen redes donde los jóvenes que participan no sólo permiten mejorar su entorno y afianzar sus convicciones, también caminan en busca de una realidad mejor. Los jóvenes reales, sus ideales, y cómo poner el cuerpo para generar esos cambios, pequeños, grandes o medianos, son el motor de este viaje hacia la acción política por parte de los adolescentes.

El complejo Las Gamas, en Vera, al norte de la provincia de Santa Fe, y la Estancia La Casona, en Rafaela, en el centro de la región, son los escenarios de este nuevo capítulo. Los jóvenes, que llegan a este umbral del mundo adulto rodeados de temores o incertidumbres, pero cargados de deseo y energía para avanzar, se cuecen con la posibilidad de aprender en los talleres de capacitación de una estancia en Vera, con el sueño de llegar algún día a tener su propia panadería con harinas, grasas, palos de amasar y bollos de todos los tamaños y formas. Esta experiencia se hilvana, en Rafaela, con un grupo de chicos que construyen bicicletas originales y creativas buscando apropiarse de un oficio y de un sentido, lejos de la calle, en la búsqueda de sus propias herramientas con las que labrarse un porvenir propio.

El universo laboral se teje así en este programa con los jóvenes que utilizan sus propias manos para producir algo, para armarse de un futuro. “Fuimos a ver qué presente nos podíamos hacer y salió este: hacer bicicletas raras”, dicen los chicos. Las mujeres, por su parte, se emocionan: “Este proyecto de la panadería fue algo que siempre me gustó, desde chica, y poder armar un microemprendimiento propio me parece increíble”. 

¿Qué lugar y qué importancia tiene el arte en el universo joven? ¿Cuáles son las formas, las expresiones, las disciplinas que más tocan la fibra de una generación en constante búsqueda de identidad? La música nos transporta a través de las pequeñas realidades de un grupo de jóvenes artistas que no se conocen, pero que terminan uniéndose gracias a una canción. Una  Escuela de Rock, la Orquesta Escuela de la Ciudad de Pérez, y los tambores de La Murga Ojo al Piojo forman parte de este capítulo. “La música es una experiencia de vida”, dice Anabela.

“La música es el agua, el aire, es la oportunidad de ser quien querés realmente”, agregan otros jóvenes. Sus experiencias particulares, la influencia que ejerce la música en sus vidas y en sus relaciones, forman parte de esta composición tan bella como intensa. Sus instrumentos hablan también de los deseos de contarse y cantarse a los cuatro vientos. “Sin la música no tendría sentido la vida”, dice Martín, de la Orquesta Escuela de la Ciudad de Pérez.

La remera es uno de los íconos que carga con mayor identidad entre los jóvenes y los adolescentes. En la remera se manifiestan los gustos musicales, las películas preferidas, las actividades que los marcan. Y también, las causas que movilizan. En este nuevo capítulo de VAN dos grupos de jóvenes muestras sus creaciones: los primeros en una serie de remeras que buscan comunicar solidaridad y de qué manera combatir la violencia a través de mensajes que fomenten el desarme. “Las estampas, las fotos, los mensajes, los pibes fueron los mismos modelos, pero lo pensamos entre todos”, dicen, y explican: “Cuando uno se viste también habla con la ropa”.

Las remeras pacifistas y aquellas que implican misiones solidarias muestran una forma de hacer las cosas de manera diferente. El segundo grupo produce remeras para ayudar a un amigo que perdió todo en la explosión del edificio de calle Salta 2141, también en Rosario. Estas causas, inspiradoras, que muestran a jóvenes en acción, no sólo promueven una prensa representativa de una generación, también reclaman que la realidad puede ser otra.

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